Al borde del mar infinito, se yergue escondido en el tiempo, un castillo, construido con ideas ingenuas que ocultan secretos que a pocos interesan.

Tras cortinas vaporosas y viejos muros, se halla siempre abierta su puerta esquiva. Dentro, algunos encontrareis consuelo; otros sin embargo solo una ilusión ajena que os hará perder un valioso tiempo entre sus vacíos corredores.

miércoles, 20 de enero de 2010

CRÓNICAS DEL MUNDO: INCISO ANTES DEL CAPÍTULO 4


LA TRISTE HISTORIA DE UN PUEBLO SIN TIERRA Y SU DIOS


No hace mucho, hablamos de Egipto y Babilonia; los lugares donde se gestó un curioso fenómeno humano llamado: civilización. Pronto, veremos como este término eclosionará y dará fruto en un lugar lejano, pero no adelantemos acontecimientos, pues aun nos quedan un par de capítulos más antes de llegar a mi parte favorita de esta versión Ignstorica de la trayectoria del hombre.


Cerrad los ojos un momento y resetead vuestras mentes. Imaginaos estar más allá de vuestra realidad cotidiana. Viajad entre los velos invisibles del tiempo y contemplad la tierra santa, antes incluso de que tuviera esa denominación… pues en ese lugar, entre tiendas rodeadas de ganado, poblados anaranjados por el polvo y un templo impetuoso y sobrio, os hallaréis rodeados de personas devotas que musitan plegarias de temor hacia su Dios Yaveh



El pueblo judío


Entre Egipto y Mesopotamia, como ya sabéis, se extiende un país con valles profundos y extensos pastizales. Allí, un pueblo de pastores cuidó sus rebaños, cultivó cereales y sembró viñedos durante milenios. Si os suenan algunos relatos de la Biblia, esto no os resultará ninguna novedad ¿Recordáis los nombres de las dos grandes potencias de la Antigüedad? Pues si, esta zona se hallaba rodeada por los dos colosos que he mencionado antes. Entenderéis que lo normal, dada la obsesión del hombre por el dominio, es que los judíos fueran absorbidos y sometidos por unos u otros, pues esa es la tónica invariable a lo largo de la historia. El más grande se traga al pequeño, una triste realidad que parece ser una inmutable ley natural.


¿Que ocurrió entonces con los judíos? Incalculables han sido los que han sufrido un destino similar y la historia los ha ignorado sin reparo, pero sin embargo... Estos judíos tenían algo especial. Pues es asombroso, como gente tan pequeña y sometida, tanto por Egipcios como Babilonios, marcarían posteriormente una diferencia en el torrente de la historia, y por ello, sin duda, merecen este interludio.


Dios abrió las aguas para liberar a su pueblo de la opresión Egipcia... Pero la Fe de los Judíos se convertirá a partir de entonces, en una brecha con el mundo, que a diferencia del mar rojo, no se cerrará tras su paso.


La Religión.


La apasionante historia de Jerusalén y su pueblo comienza un poco antes de algunas crónicas Babilónicas. Pero como veréis, su patria jugará un papel importantísimo en la historia del hombre. Todos los pueblos solían adorar a multitud de Dioses o cambiaban de creencias según las modas; pero fueron los judíos quienes siempre creyeron en un ÚNICO Dios sin importar ninguna influencia exterior. El creador de todo, colérico e incomprensible, justo y quisquilloso, pero que no olvidaría a su pueblo aunque los Egipcios los opriman o los Babilonios los destierren.


Su Fe y su orgullo radicaban en ser SU pueblo y ÉL su Dios. Tengo un exceso de documentación y no quiero cansaros, solo deciros que la historia del pueblo judío esta llena de sufrimiento, con algunos paréntesis, sin duda fruto de su esfuerzo, para algunos únicamente recaudador, y para otros fruto de su duro trabajo en el comercio, las artes y las ciencias.

Paradójicamente, estas múltiples catástrofes, en vez de disolver a esta minoría, la hicieron más fuerte a través de los siglos, y se produjo un fenómeno muy característico entre ellos. Constantemente se alzaban entre sus gentes, individuos, que no sacerdotes ni gente importante, sino hombres sencillos con el sentimiento de dirigirse a Dios y que Él hablara a través de ellos.


El eterno Éxodo de los judíos debido a sus constantes expulsiones de tantos lugares a los que llegaban, se convetirá en su estigma mas característico. Desde el año 250 A.C. hasta nuestros días, han sido expulsados de más de 109 paises, y aun les siguen mirando con recelo.


El mensaje siempre era el mismo: ‘¡¡Vosotros tenéis la culpa de todas las desgracias!! ¡¡Dios os castiga por vuestros pecados!!’ Y así oían constantemente que esos martirios no eran sino una prueba para redimir sus pecados, pero su fe era grande y sabían, de hecho aun lo creen, que algún día llegaría un Rey-Mesías enviado por Dios, que les devolverá su antiguo poder y les recompensará por su dolorosa fe con una felicidad eterna en la tierra prometida. Sin embargo, los judíos han ignorado o atormentado constantemente a sus profetas, para luego reconocerlos como mártires y emblemas de su pueblo, siempre a toro pasado, con la excepción de Jesucristo.

Esta creencia intrínseca, que todo judío atesora en el fondo de su alma, le otorga una fuerza inimaginable y genera una interesante serie de contrastes y paradojas entre el Cristianismo y el Judaísmo. Pero esa es otra historia, que quizá abordemos en futuras entradas.


Los judíos se crearon una identidad distinta y concreta antes que casi todos los pueblos restantes que aún sobreviven, y la han mantenido en medio de abrumadoras adversidades hasta el día de hoy. Volviendo a nuestra línea temporal, sus desgracias estaban muy lejos de terminar. No se si dije o sabréis que Nabucodonosor, el entonces rey de Babilonia, arrasó Jerusalén en el 585, sacó los ojos a su Rey Sedecias y tomó cautivos a todos los judíos poco antes de que se produzca el próximo y apasionante capítulo de nuestra saga.


Las tablas con los 10 mandamientos que Moises entregó a su pueblo, fue un regalo de Dios a los hombres para vivir según su ley. Posteriormente se convirtieron en un montón de molestas costumbres y rituales obligatorias que los Fariseos, una comunidad judía que desciende de los cautivos en Babilonia, dictaminaron al hacerse con el control 'oficial' del culto. La figura de Jesucristo, tiene varios encontronazos memorables con alguno de estos personajes en las escrituras.


Y en ese momento ocurre la escena que introduce esta entrada, la cual pude admirar en persona en el museo Rijt de Amsterdam. Es un cuadro de Rembrandt que representa al profeta Jeremías, tras contemplar la destrucción de Jerusalén. Parece que este sentado en unas rocas a las afueras de la ciudad en llamas que ilumina su pose abatida. Hay también una serie de tesoros que parecen rescatados del Templo de Salomón. Si os fijáis, la luz no se convierte en sombra en el cuadro cuando impacta con las figuras, creando una sensación muy tenebrosa. La tragedia y el dolor de un hombre que avisa y grita a su pueblo la catástrofe... y nadie le escucha. La historia eterna de los profetas. Aún así, fue el menos ignorado entre todos los de Israel, no compartió con su pueblo la suerte de ser deportado a Babilonia, y tuvo la satisfacción de ser un verdadero padre del pequeño y desamparado resto de los judíos que habían quedado en la tierra de sus ancestros.


Aunque mucha gente habla despectivamente de los judios con poco conocimiento de causa, deben recordarse las numerosas aportaciones que han hecho a la historia, incluyo aquí la religión: Pues si el Islam viene del Cristianismo, todo nuestro Antiguo testamento y el mismisimo Jesús son judios.


Pero la vida sigue, y apenas 50 años después, como si el Dios único de los judios hubiese escuchado sus súplicas, ocurrió algo impensable. Un pequeño pueblo destruyó a la milenaria Babilonia que se reía de sus diminutos vecinos de las montañas detras de sus inmensas murallas. No pudieron imaginar, que a partir de aquí... la historia iba a cambiar, pues si hay algo inalterable en la historia del mundo, es que nada es inalterable. Tras la inesperada derrota de Babilonia, los Persas liberaron a los oprimidos en Babilonia, y los judíos regresaron a su antigua patria siendo ya otras personas.


Jeremías fue un ejemplo de vida religiosa, virgen, austero y casi ermitaño, se consumió en dolores y angustias por amor a su pueblo obstinado. Para colmo se levantaron contra él falsos profetas y consiguieron que, por mandato del rey, fuesen quemadas sus profecías. Él mismo fue encarcelado y sus días habrían sido contados, si los babilonios, paradojicamente al tomar la ciudad, no le hubiesen libertado. Representa por lo extraordinario de su elección, la pureza carnal, el amor inextinguible a su pueblo y por la paciencia invencible frente a las persecuciones de aquellos a los cuales amaba, un verdadero ejemplo.


Desconfiados y apartándose siempre de las gentes de su entorno, que les parecían idolatras por no compartir su idea de un único Dios, los judíos se aislaban temerosos. A los demás, les resultaban inquietantes, cerrados y ridículos, siempre hablando de un Dios invisible que les había dado unas leyes difíciles y para algunos, absurdas. La separación fue mutua, y así siguió la historia para los judíos. Sentándose cada noche a meditar el por que Dios les castigaba constantemente y esperando incansablemente, la llegada de su Mesias... mientras lsufrían en silencio, como los expulsaban de todos los lugares a los que llegaron esperando que fuera su tierra prometida.


2 comentarios:

Wolfville dijo...

Joder, menos mal que era un inciso. Si este es el inciso, habrá que ver el capítulo XDDDDDD

Pero se entiende. El tema era especialmente interesante, con esos judíos cabronías y entrañables a la vez.

MañanaAAAAAAACCCCCOOOOPPPSS!!!!

Cinemagnificus dijo...

Te debo varias firmas. Mañana I promise :D

Pa mi pa mi pa mi!!!!!!!!!!!!!!!!